Para los que gusten de una buena animación, de la cocina italiana, la ópera y la fantasía...
¡Buon Appetito! :o)
miércoles, 27 de agosto de 2008
miércoles, 6 de agosto de 2008
Cumplimos un año
Al principio, la idea de escribir en un blog me parecía algo incómoda, significaba dar a conocer una parte de mí a quién sabe cuánta gente, pues el acceso a éste es indefinible.
Sin embargo, poco a poco me percaté de que mi blog podía ser lo que yo quisiera, a veces es mi diario, a veces es mi mejor amiga a quien le puedo contar todos mis secretos, a veces es un sueño en el que describo mis ilusiones, y a veces es una simple página web a la que puedo entrar pensando que es creación de cualquier otra persona.
Siempre me ha gustado escribir, pero no estaba segura si "escribirme para otros" era algo que
quería hacer. Me di la oportunidad gracias a mi clase de Periodismo de hace un año, y ahora siento que mi blog me complemente de una manera indescriptible: hay en él tantos recuerdos, fantasías, amores y desamores, alegrías y tristezas, chistes locales, anécdotas personales, canciones e historias inventadas, que ya no puedo imaginarme sin él.
Es verdad, suelo abandonarlo de vez en cuando, pues suelo "balconearme" excesivamente y a veces temo las consecuencias de mis palabras en la gente que me lee y me conoce; en ocasiones dejo de escribir por falta de tiempo o de ánimo, pues no todas las experiencias resultan narraciones gratas (véanse los últimos posts como claro ejemplo).
Creo que sólo me queda agradecer la posibilidad de este espacio para compartir, para desahogarme, para describirme, para soñar, para llorar, para reír y hasta para conocerme mejor a mí misma y ¿por qué no? aprender de mí.
Esta entrada está dedicada a mi blog, que hoy cumple un año.
Sin embargo, poco a poco me percaté de que mi blog podía ser lo que yo quisiera, a veces es mi diario, a veces es mi mejor amiga a quien le puedo contar todos mis secretos, a veces es un sueño en el que describo mis ilusiones, y a veces es una simple página web a la que puedo entrar pensando que es creación de cualquier otra persona.
Siempre me ha gustado escribir, pero no estaba segura si "escribirme para otros" era algo que
quería hacer. Me di la oportunidad gracias a mi clase de Periodismo de hace un año, y ahora siento que mi blog me complemente de una manera indescriptible: hay en él tantos recuerdos, fantasías, amores y desamores, alegrías y tristezas, chistes locales, anécdotas personales, canciones e historias inventadas, que ya no puedo imaginarme sin él. Es verdad, suelo abandonarlo de vez en cuando, pues suelo "balconearme" excesivamente y a veces temo las consecuencias de mis palabras en la gente que me lee y me conoce; en ocasiones dejo de escribir por falta de tiempo o de ánimo, pues no todas las experiencias resultan narraciones gratas (véanse los últimos posts como claro ejemplo).
Creo que sólo me queda agradecer la posibilidad de este espacio para compartir, para desahogarme, para describirme, para soñar, para llorar, para reír y hasta para conocerme mejor a mí misma y ¿por qué no? aprender de mí.
Esta entrada está dedicada a mi blog, que hoy cumple un año.
lunes, 28 de julio de 2008
Trescientos metros de altura
Solías hacerme todo tipo de preguntas, como si yo tuviera algo que esconder y no sé por qué comenzó todo esto. Me amabas por libertad, decías que podías volar, ahora estamos en el suelo y yo estoy atrapada.
No quiero mentir diciendo que está bien mirar las paredes alrededor de nuestras vidas, que miden trescientos metros de alto... no, yo no puedo vivir así. No tenías que sonreír cuando por dentro no eras sincero y sólo fingías. Siempre pude ver la duda en tus ojos, la felicidad que tuvimos se fue y no quise sentarme a mirar como todo se enfriaba cuando el verano dejó la habitación. El telón comenzó a cerrarse y no me quedé a mirar el final.
Dijimos que nunca nos convertiríamos en esto, ni nos diríamos mutuamente cómo vivir. Ahora sé que tus buenos tiempos ya no están conmigo. Seguíamos encontrando más y más formas de escapar el uno del otro, pretendías estar dormido cuando en realidad estabas despierto. No mentiré diciendo que es bueno esperar entre enormes paredes que rodean nuestras vidas... estábamos a trescientos metros y me hiciste caer, así no se puede sobrevivir.
No tenías que fingir que todo estaba bien cuando en tu interior sentías que no era cierto, quizás nunca lo estuviste. Siempre vi la duda en tus ojos y percibí el sarcasmo y el fastidio en tus palabras, pero jamás los comprendí... el sol que tuvimos se metió. Yo no quería decir que se había terminado cuando yo aún te amaba, ni quería que tú lo dijeras... yo todavía te amaba.
El telón se cierra, de nuevo me niego a ver un final que es inminente. Miro el verano salir de la habitación. Las páginas de esta historia se acabaron, se cierra otro libro, uno que no volveré a leer. El telón se cierra y no me quedaré a ser el final. Dijimos que se había terminado cuando yo aún te amaba.

viernes, 11 de julio de 2008
Había una vez un corazón roto
Y yo, que solía ser la que creía en los cuentos de hadas, la fantasiosa, la que no dejaba de soñar, he perdido la fe; quisiera encontrarte, estar contigo y sólo mirar el atardecer. Quisiera que me enseñaras un mundo que no haya visto antes.
Pero desperté y aquí estoy, enfrentando una realidad que ya no me gusta, que no acepto y que no quiero ver más. Ser feliz para siempre será una difícil tarea para este roto corazón que me pertenece.
Hace mucho y muy lejos, soñé con el día en que tu amor vendría a mí y se quedaría. Así son los cuentos, así debería sentirse la realidad. No sé si los corazones rotos se curen de alguna forma, si hay manera de hacerlo, quisiera conocerla. El dolor es grande, el vacío es enorme y no hay palabra que defina la desilusión.
¿Por qué volver a creer? ¿para resultar herida de nuevo? De qué manera aliviar tanta tristeza, cómo olvidar tantos recuerdos, si se tiene una memoria impecable. Las memorias son como fantasmas porque no me abandonan, son como cuchillos que desangran lo que queda de lo que soy, de lo que fui, y de lo que, quizás si me alivio, llegue a ser. Esa es la historia de mi corazón destrozado.
Why I write
I write to create fabric in a world that often appears black and white.
I write to discover. I write to uncover. I write to meet my ghosts. I write to begin a dialogue.
I write to imagine things differently and in imagining things
differently perhaps the world will change.
I write to honor beauty. I write to correspond with my friends.
I write as a daily act of improvisation. I write because it creates my composure.
I write against power and for democracy.
I write myself out of my nightmares and into my dreams.
I write in a solitude born out of community.
I write to the questions that shatter my sleep. I write to the answers that make me complacent.
I write to remember. I write to forget. I write to the music that opens my heart. I write to quell the pain.
I write with the patience of melancholy in winter. I write because it allows me to confront that which I do not know.
I write as an act of faith. I write as an act of slowness.
I write to record what I love in the face of loss. I write because it makes me less fearful of death. I write as an exercise in pure joy.
I write as one who walks on the surface of a frozen river beginning to melt.
I write out of my anger and into my passion.
I write from the stillness of night anticipating -- always anticipating.
I write to listen. I write out of silence. I write to soothe the voices shouting inside me, outside me, all around me.
I write because I believe in words.
I write because it is a dance with paradox.
I write because you can play on the page like a child left alone in
sand.
I write because it is the way I take long walks.
I write because I believe it can create a path in darkness.
I write with a knife, carving each word from the generosity of trees.
I write as ritual.
I write out of my inconsistencies. I write with the colors of memory.
I write as a witness to what I have seen. I write as witness to what I imagine.
I write by grace and grit.
I write for the love of ideas.
I write for the surprise of a sentence.
I write with the belief of alchemists.
I write knowing I will always fail. I write knowing words always fall short.
I write knowing I can be killed by own words, stabbed by syntax, crucified by understanding and misunderstanding.
I write past the embarassment of exposure.
I trust nothing especially myself and slide head first into the familiar abyss of doubt and humiliation and threaten to push the delete button on my way down, or madly erase each line, pick up the paper and rip it into shreds -- and then I realise it doesn't matter, words are always a gamble, words are splinters from cut glass.
I write because it is dangerous, a bloody risk, like love, to form the words, to say the words, to touch the source, to be touched, to reveal how vulnerable we are, how transient.
I write as though I am whispering in the ear of the one I love.
Terry Tempest Williams
I write to discover. I write to uncover. I write to meet my ghosts. I write to begin a dialogue.
I write to imagine things differently and in imagining things
differently perhaps the world will change.
I write to honor beauty. I write to correspond with my friends.
I write as a daily act of improvisation. I write because it creates my composure.
I write against power and for democracy.
I write myself out of my nightmares and into my dreams.
I write in a solitude born out of community.
I write to the questions that shatter my sleep. I write to the answers that make me complacent.
I write to remember. I write to forget. I write to the music that opens my heart. I write to quell the pain.
I write with the patience of melancholy in winter. I write because it allows me to confront that which I do not know.
I write as an act of faith. I write as an act of slowness.
I write to record what I love in the face of loss. I write because it makes me less fearful of death. I write as an exercise in pure joy.
I write as one who walks on the surface of a frozen river beginning to melt.
I write out of my anger and into my passion.
I write from the stillness of night anticipating -- always anticipating.
I write to listen. I write out of silence. I write to soothe the voices shouting inside me, outside me, all around me.
I write because I believe in words.
I write because it is a dance with paradox.
I write because you can play on the page like a child left alone in
sand.
I write because it is the way I take long walks.
I write because I believe it can create a path in darkness.
I write with a knife, carving each word from the generosity of trees.
I write as ritual.
I write out of my inconsistencies. I write with the colors of memory.
I write as a witness to what I have seen. I write as witness to what I imagine.
I write by grace and grit.
I write for the love of ideas.
I write for the surprise of a sentence.
I write with the belief of alchemists.
I write knowing I will always fail. I write knowing words always fall short.
I write knowing I can be killed by own words, stabbed by syntax, crucified by understanding and misunderstanding.
I write past the embarassment of exposure.
I trust nothing especially myself and slide head first into the familiar abyss of doubt and humiliation and threaten to push the delete button on my way down, or madly erase each line, pick up the paper and rip it into shreds -- and then I realise it doesn't matter, words are always a gamble, words are splinters from cut glass.
I write because it is dangerous, a bloody risk, like love, to form the words, to say the words, to touch the source, to be touched, to reveal how vulnerable we are, how transient.
I write as though I am whispering in the ear of the one I love.
Terry Tempest Williams
lunes, 7 de julio de 2008
Rainy Days and Mondays
Today is my birthday, I never thought I would be writing here in my birthday... anyway, I feel like some kind of lonely cloud: rainy days and mondays always get me down. This song (performed by The Carpenters) fits me perfectly well nowadays.
Sometimes I'd like to quit
Nothing ever seems to fit
Hangin' around
Nothing to do but frown
Rainy Days and Mondays always get me down.
What I've got they used to call the blues
Nothin' is really wrong
Feelin' like I don't belong
Walkin' around
Some kind of lonely clown
Rainy Days and Mondays always get me down.
Funny but it seems I always wind up here with you
Nice to know somebody loves me
Funny but it seems that it's the only thing to do Run and find the one who loves me.
What I feel has come and gone before
No need to talk it out
We know what it's all about
Hangin' around
Nothing to do but frown
Rainy days and Mondays always get me down.
lunes, 16 de junio de 2008
C'est la vie!
Algunos la ven como un juego, otros la toman tan en serio que olvidan que también se trata de disfrutarla. Hay quien la desperdicia, hay quien gana y hay quien pierde. Hay aciertos y triunfos grandiosos, pero hay pérdidas invaluables también, especialmente aquellas que involucran seres humanos.
Está bien que cada quien tenga una perspectiva de vida distinta y la lleve como le plazca siempre y cuando no perjudique a terceros. Jugar con los sentimientos, es jugar con cristal Swarovski: son bellos, multicolores, multifacéticos, sumamente valiosos, pero también excesivamente delicados. Aquél que se aventura a siquiera posar su mirada en uno, debe ser precavido pues el más mínimo rasguño puede provocar daños irreparables.

Bien dicen que "las margaritas no son para los puercos". Los sentimientos no pueden dársele a cualquiera, un ser humano no debe abrirse a cualquier cosa que aparezca enfrente, no debe permitir que algo tan hermoso se desperdicie o se dañe en manos equivocadas.
Mil caras tienes y en ninguna puedo confiar, cien promesas hiciste y cien rompiste. De vuelta en este lugar, creí que había terminado con esto y parece que vuelve a empezar. Dudas sobre qué hacer ahora, qué es lo que amas, qué es lo que quieres ahora.
Me queda tan sólo proteger los pocos secretos tornasolados que me quedan, guardarme en ellos, resplandecer y renacer, ya sin esperar que algo resurja, que un pasado alguna vez bello vuelva a mí, porque eso no sucederá.
Vivir esperando que la vida nos dé la dicha que tanto dolor nos quita es soñar ilusamente. Hay una frase que antes consideraba derrotista, pero ahora que la veo no me parece falsa: "Dichosos los que nada esperan porque nunca serán decepcionados".
Aunque... qué miserable sería la vida si jamás esperáramos nada de ella. Son las falsas esperanzas, las fantasías imposibles y los irreales sueños los que nos mantienen con vida.
C'est la vie!
Está bien que cada quien tenga una perspectiva de vida distinta y la lleve como le plazca siempre y cuando no perjudique a terceros. Jugar con los sentimientos, es jugar con cristal Swarovski: son bellos, multicolores, multifacéticos, sumamente valiosos, pero también excesivamente delicados. Aquél que se aventura a siquiera posar su mirada en uno, debe ser precavido pues el más mínimo rasguño puede provocar daños irreparables.
Bien dicen que "las margaritas no son para los puercos". Los sentimientos no pueden dársele a cualquiera, un ser humano no debe abrirse a cualquier cosa que aparezca enfrente, no debe permitir que algo tan hermoso se desperdicie o se dañe en manos equivocadas.
Mil caras tienes y en ninguna puedo confiar, cien promesas hiciste y cien rompiste. De vuelta en este lugar, creí que había terminado con esto y parece que vuelve a empezar. Dudas sobre qué hacer ahora, qué es lo que amas, qué es lo que quieres ahora.
Me queda tan sólo proteger los pocos secretos tornasolados que me quedan, guardarme en ellos, resplandecer y renacer, ya sin esperar que algo resurja, que un pasado alguna vez bello vuelva a mí, porque eso no sucederá.
Vivir esperando que la vida nos dé la dicha que tanto dolor nos quita es soñar ilusamente. Hay una frase que antes consideraba derrotista, pero ahora que la veo no me parece falsa: "Dichosos los que nada esperan porque nunca serán decepcionados".
Aunque... qué miserable sería la vida si jamás esperáramos nada de ella. Son las falsas esperanzas, las fantasías imposibles y los irreales sueños los que nos mantienen con vida.
C'est la vie!
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