
Una increíble producción, unos personajes que nos recuerdan la infancia, música maravillosa y una historia fantástica que adoro son los elementos esenciales de este entrañable musical.
Nunca olvidaré la primera vez que vi esta película de Disney. Tenía 6 años, era mi cumpleaños (el día del estreno) y la fui con mi familia y mis mejores amigas de preprimaria al cine Continental, cuyo aspecto de castillo de Disney no podía sino fascinarme.
He vuelto a ver la cinta muchas veces, tantas que ya perdí la cuenta, conozco cada canción, cada diálogo... En teatro, es la segunda vez que la presencio; de la primera ocasión, recuerdo que tenía 11 años, que fue en el Teatro Orfeón y que la estelarizó Lolita Cortés. Y aunque ya hayan pasado diez años, sigue gustándome muchísimo, sin embargo, hay un detalle que aún me conflictúa: ¿cómo rayos hacen el truco de Chip?
Quien la haya visto sabe a lo que me refiero, vemos la cabeza de un niño envuelta con el disfraz de una taza, encima de una mesa; ésta no tiene mantel, o sea que podríamos vr el cuerpo del niño, pero no es así: vemos el otro lado. Lo he pensado mucho ¿espejos? tal vez, pero aún no comprendo bien cómo.
Para quienes lo hayan visto el musical "La Bella y la Bestia", ¡no se lo pierdan! En verdad es algo que recordarán toda su vida y que revivirá en ustedes memorias de cuando vieron la película, de cuando eran niños y su vida era más simple y tal vez, más feliz.