Con una mirada te lo digo, con una sonrisa te lo expreso, con una palabra te lo explico. Hemos alcanzado un momento en el que las frases son insuficientes, el lenguaje verbal ya no nos sirve para comunicarnos: son los detalles, compartir sueños y aspiraciones, imaginar y hasta alucinar lo que nos ayuda a decirnos absolutamente todo.
En medio de la gran oscuridad en la que se había tornado mi vida, llegaste a recordarme que aún puedo brillar sola, que no debo depender del aprecio de otros para subsistir y que soy capaz de lograr mucho más de lo que creo.
Volví a reír después de meses, extraje mis más hermosos sueños del olvido y admiré su belleza en esplendor porque me ayudaste a creer en mí de nuevo. Me había perdido a mí misma y me hallé en donde menos lo esperaba, pero seguía con fe, con la ilusión de que todo aquello que anhelaba aún puede ser alcanzado.
Mis recuerdos me perturban, pero me han enseñado mucho. Hubo dolor, mucha amargura, pero esas navajas se transformaron en bellas plumas de pavorreal que ya no hieren más: curan mis heridas milagrosamente.
Salvaste mi vida, mi ser, y es una deuda invaluable la que tengo contigo. Sólo deseo poder ser esa pequeña luz, esa guía que tal vez, sólo quizás, puedas necesitar.
En medio de la gran oscuridad en la que se había tornado mi vida, llegaste a recordarme que aún puedo brillar sola, que no debo depender del aprecio de otros para subsistir y que soy capaz de lograr mucho más de lo que creo.
Volví a reír después de meses, extraje mis más hermosos sueños del olvido y admiré su belleza en esplendor porque me ayudaste a creer en mí de nuevo. Me había perdido a mí misma y me hallé en donde menos lo esperaba, pero seguía con fe, con la ilusión de que todo aquello que anhelaba aún puede ser alcanzado.
Mis recuerdos me perturban, pero me han enseñado mucho. Hubo dolor, mucha amargura, pero esas navajas se transformaron en bellas plumas de pavorreal que ya no hieren más: curan mis heridas milagrosamente.
Salvaste mi vida, mi ser, y es una deuda invaluable la que tengo contigo. Sólo deseo poder ser esa pequeña luz, esa guía que tal vez, sólo quizás, puedas necesitar.
